04 octubre, 2012

La vida secreta de un “paper” de Nature

nature_coverMuchos investigadores han soñado con que su trabajo de investigación sea finalmente publicado en una revista prestigiosa como lo es Science o Nature. Algunos lo han logrado, incluso, reiteradas veces. Otros han tenido que inventar datos para hacerlo. Sin embargo, lo cierto es que más del 90% de los manuscritos que son enviados a estas revistas, son rechazados.

Nature recibe un promedio de 200 manuscritos cada semana (lo que equivale a más 10.000 al año), los cuales deben ser seleccionados con mucho cuidado por los editores.

En este punto, la selección es algo arbitraria: sólo los manuscritos más prometedores son elegidos y pasan a la fase de la revisión por pares (el famoso peer review). Los trabajos son enviados a dos —a veces tres— expertos en el tema en diferentes partes del mundo (árbitros), quienes tendrán la labor de asegurar la novedad y rigurosidad del estudio, validar la significancia de los resultados y sugerir análisis complementarios, en caso sean necesarios, para dar mayor sustento a la hipótesis. En base a las recomendaciones de los árbitros, los autores del estudio mejoran el manuscrito.

Sólo el 8% de los manuscritos enviados a la revista son aceptados para su publicación.

Una vez el artículo es aceptado pasa a la etapa de producción. Los editores se encargan de que los textos no tengan errores ortográficos ni gramaticales y que, además, se ajusten al formato preestablecido para las publicaciones (Revisión, Artículo o Carta). También se encargan de reducir el tamaño de los textos pero siempre asegurando que los argumentos científicos sigan siendo claros. Por otro lado, los diseñadores gráficos se encargan de mejorar las figuras y los gráficos.

En algunos casos, los editores piden a los autores del estudio o expertos en el tema, que elaboren un comentario o análisis del artículo para la sección “News & Views” de la revista. Estos textos tienen fines divulgativos.

Los artículos que generarán un mayor impacto en la comunidad científica y, por qué no, en el público general, son enviados a distintos medios de comunicación bajo condiciones de embargo para que le den una mayor cobertura al momento de su publicación. También se suele preparar conferencias de prensa para anunciar los descubrimientos más significativos de un determinado estudio. Incluso, hay casos en que el equipo multimedia de la revista elabora videos o infografías sobre el artículo para generar un mayor interés en los lectores.

Finalmente, después de unas semanas de haber sido aceptado, el artículo es publicado digitalmente en el portal de la revista, la cual tiene más de 8 millones de vistas al mes.

Para reducir el tiempo de espera entre la aceptación y la publicación de un artículo, los editores de Nature lo publican en la sección AOP (Advance Online Publication) de la revista, por lo general, los miércoles y los domingos. Si bien esta versión del artículo es la definitiva, aún no cuenta con el volumen y número de la revista ni las páginas que ocupa, sólo cuenta con su identificador digital único (más conocido como DOI: Digital Object Identifier). Unos días después, el artículo sale publicado en la versión impresa.

Sin embargo, aquí no termina la vida de un paper. Muchos artículos sirven de inspiración o de base para nuevas investigaciones… y así el ciclo vuelve a empezar.

Toda esta información la saqué de este interesante video preparado por Nature.

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