24 abril, 2011

El Perú, un país donde el que fiscaliza es a la vez el que promueve

Creo que el Perú no es el único país donde existe una controversia por el ingreso de transgénicos para la agricultura; pero, lo que sí creo es que el Perú es el único país donde el asesor del Ministerio de Agricultura (MINAG), quien debería velar por estos temas de manera imparcial, es una persona que defiende abiertamente el ingreso de los transgénicos al país y, además, es presidente de dos directorios que comercializan semillas en el Perú. Por otro lado, creo que el Perú es el único país donde el ente regulador del cultivo de transgénicos, responsable de la bioseguridad y manejo de la biotecnología agrícola, el INIA (Instituto Nacional de Innovación Agraria), es a la vez promotor de dicha propuesta.

El día de hoy, apareció un artículo en el diario El Comercio que llamó mucho mi atención (PDF). Mientras todos estábamos pendientes de la coyuntura política del país por las elecciones presidenciales, el 14 de Abril (publicado al día siguiente el el Diario Oficial El Peruano), nuestro presidente lanzó el Decreto Supremo N° 003-2011-AG donde se aprueba el  Reglamento Interno Sectorial sobre Seguridad de la Biotecnología en el desarrollo de actividades con Organismos Vivos Modificados agropecuarios o forestales y/o sus productos derivados.

“Apruébese el Reglamento Interno Sectorial sobre Seguridad de la Biotecnología en el desarrollo de actividades con Organismos Vivos Modificados agropecuarios o forestales y/o sus productos derivados, que consta de ocho (8) títulos, setenta y dos (72) artículos, cuatro (04) disposiciones complementarias finales, dos (02)  disposiciones complementarias transitorias y dos (02) anexos.”

Para ser sinceros, no tenía la menor idea de este acontecimiento, el cual abre las puertas al ingreso de semillas transgénicas al país, claro, bajo ciertos términos y regulaciones que los mismos promotores evaluarán.

Pero, lo que me ha causado indignación son los escrúpulos de estos personajes, que aprovechando que el interés de los peruanos estaba volcado hacia otro lado, dos días antes de las elecciones presidenciales (8 de Abril), el MINAG envió a la secretaría de la Presidencia de la República, un fax anexando dicha propuesta de reglamento y un informe técnico que sustentaba la aprobación inmediata de dicho reglamento.

Nadie me va a negar que, cuando algo está mal, ‘se hace por lo bajo’. Con esto no quiero decir que está mal lo que se hizo, pero si deja esa sensación, a pesar que todo se hizo legalmente.

Como era de esperarse, ni bien el Ministerio del Ambiente (MINAM) —quien a través de su ministro públicamente se mostró en contra del ingreso de los transgénicos— se enteró de dicha propuesta, solicitó una reunión a la Presidencia, la cual se llevó a cabo el día lunes 11 de Abril, obviamente porque no se podía llevar a cabo ni el sábado, ni el domingo. Para dicha reunión, la decisión de la aprobación de la propuesta ya estaba tomada.

Sin dudas fue un triunfo para el MINAG y los promotores de transgénicos. Pero, ante la importancia de tal acontecimiento, ¿por qué no apareció publicado como noticia el la página oficial del Ministerio de Agricultura?, ¿por qué no hubo cobertura en los medios de comunicación?, ya que, si para ellos es una oportunidad inmejorable para el país, ¿por qué no difundirla a toda la población?. Creo que para estar al tanto de las cosas relevantes que ocurran en el país, debemos comprar nuestro Peruano todos los días.

He asistido a muchos foros y debates referentes a los transgénicos, tanto cuando era estudiante y cuando terminé la universidad. Algo que prima en todos ellos es que ninguno de los dos bandos —opositores y defensores— da su brazo a torcer y buscan una conciliación. Por un lado los defensores de los transgénicos se muestran como personas cultas, letradas, con estudios en el extranjero y con un currículo intachable; mientras que por el otro, a los opositores a los transgénicos se les muestra como campesinos, dirigentes gremiales de agricultores, personas que se dejan llevar por intereses de terceros (organizaciones ambientalistas y ONGs). Se nota claramente que los defensores hacen caso omiso o se burlan de los argumentos de los opositores, ya que no tienen ‘validez científica’.

Bueno, no voy a negar que si hay una falta de desinformación en las personas sobre el tema, el cual puede ser aprovechado con intereses políticos y económicos. Esto se debe a que, en primer lugar, los especialistas en el tema, científicos e investigadores, no se preocupan por informar a la población sobre estas nuevas tecnologías, sus impactos y sus beneficios. La falta de comunicación científica en mi país es una de las principales responsables. El sensacionalismo de las notas científicas de los medios de comunicación es la otra, generando miedo.

No es lo mismo decir: “el consumo de aceite vegetal obtenido de soya transgénica eleva en 5% el ritmo cardiaco de los ratones”, que decir: “el consumo de aceite vegetal obtenido de soya transgénica promueve problemas cardiacos”. La primera información real NO VENDE, la segunda sí. Un buen periodista científico averiguará ¿qué significa un aumento del 5% en el ritmo cardiaco?, ¿con cuanto aceite se produce este efecto?, tal vez el efecto sea producto del aceite en sí, sea cual sea su origen, ¿qué opinan otros expertos, no involucrados con el estudio, sobre el tema?.

Una pregunta que yo siempre hago en mis artículos es: ¿en qué beneficia al Perú el ingreso de semillas transgénicas? Los promotores de los transgénicos dicen que “si el Perú no opta por los transgénicos, estamos cerrando las puertas al desarrollo”. Yo digo, no tiene nada que ver que entren o no semillas transgénicas para que el Perú pueda desarrollar biotecnología moderna. El Perú tiene la capacidad para desarrollar sus propios productos transgénicos, claro que, lo que se debería regular en este caso serían las áreas destinadas a su experimentación, a fin de evitar cualquier daño no deseado sobre nuestros ecosistemas.

El Perú cuenta con grandes extensiones de terrenos que no son usados para nada, alejado a kilómetros de cualquier campo de cultivo o campos naturales. Un cultivo transgénico experimental debería ser probado en una zona así, ya que no existe ningún tipo de barrera biológica que impida que el polen de un transgénico fecunde un óvulo de uno no-transgénico (polinización cruzada). Para ello, se deben establecer ciertas distancias que garanticen que no habrá polinización cruzada. Estas distancias deben ser lo suficientemente largas para evitar un 0% de contaminación, y no uno menor al 0.9%, el cual es el límite legal que ha establecido la Unión Europea.

GM_maize5

Riesgo et al. Nature Biotechnology. doi:10.1038/nbt0810-780

Por otro lado, los defensores de los transgénicos tampoco me van a negar que estas semillas crean dependencia en el agricultor. Las semillas transgénicas están diseñadas para resistir el ataque de plagas, así como mejorar su productividad y rendimiento. Sin dudas son características muy buenas que serán aprovechadas por los agricultores. Pero, los transgénicos siguen usando herbicidas como el Roundup® (Glifosato) para seleccionar a aquellas plantas que sean transgénicas. Así que si quiere sembrar otro cultivar, una práctica común en nuestro país (la rotación de cultivos), no podrás hacerlo porque tu parcela estará infestada por el herbicida. Así que deberás comprar nuevamente la semilla transgénica para poder sembrar algo ahí. ¿Eso no es dependencia?

Tampoco no basta con regular el ingreso de semillas transgénicas al país, sino también regularlas dentro para evitar que los vendedores de semillas, por error, contaminen sus semillas no-transgénicas con transgénicas.

Los cultivos transgénicos beneficiarán más a los grandes agricultores. No podemos comparar nuestra agricultura con la de Brasil, Argentina, India o EEUU. En esos países se maneja principalmente una agricultura tecnificada. En el Perú, la mayoría de nuestros agricultores tienen terrenos de cultivos de unas pocas hectáreas. Sin embargo, en esta pequeña área de cultivo hay más diversidad genética que en 100ha de cultivo transgénico (un monocultivo donde todas sus plantas serán genéticamente idénticas). Si un pequeño agricultor opta por los transgénicos, le darán una mayor productividad, pero para ello deberán comprar las semillas cada año, así como los herbicidas y otro tipo de abonos especiales, algo a lo que no están acostumbrados, lo perderán todo, incluyendo su gran diversidad genética.

Imagínense un Perú sin esa gran variedad de maíz que nos caracteriza. Tenemos un maíz para cada tipo de comida, uno para acompañar los cebiches, otro para preparar la chicha de jora, otro para la patasca, otro para la mazamorra (Llipta), otro para la chicha morada, entre otras.

Tampoco basta con permitir el ingreso y cultivo de transgénicos en el país. Debemos evaluar estrategias para evitar que los insectos adquieran resistencia y empiecen a diezmar el cultivar, que estará indefenso por ser todos genéticamente iguales. Los transgénicos, tal como los antibióticos, ejercen una fuerte presión selectiva sobre sus organismos objetivos, los cuales empezarán a adaptarse y a volverse resistentes, tanto así que necesitaremos usar nuevamente pesticidas, como si no fueran transgénicos.

Para ello debemos tener siempre un refugio de insectos no-resistentes, o sea, una área de cultivo no-transgénico donde los insectos no estén sometidos a la presión selectiva y sigan siendo susceptibles. Como las resistencias suelen adquirirse por mutaciones, estas tienden a ser recesivas, las cuales no podrán fijarse en la población por que los insectos susceptibles (dominantes) transmitirán su susceptibilidad a sus descendientes. Hutchison et al. demostraron que esta estrategia hasta podría beneficiar a los agricultores de cultivares no-transgénicos. 

refugio-transgenico

Hutchison et al. Science. doi:10.1126/science.1190242

Sin embargo, esta estrategia dependería de la buena fe de los agricultores de transgénicos de disponer parte de sus áreas de cultivo a un refugio no-transgénico para insectos susceptibles. Así que otra estrategia sería el uso de insectos estériles, para que no puedan dejar descendencia, para suprimir o reducir la fijación del alelo resistente en la población.

Entonces, como pueden ver, ha sido presurosa la aprobación de este reglamento, ya que les aseguro que posiblemente ninguno de estos puntos ha sido considerado. Pero, es lógico pensar que quieren hacerlo antes que Ollanta Humala o Keiko Fujimori lleguen a la Presidencia de la República y todos sus avances no hallan servido de nada.

Pero, no es sólo una persona quien ha impulsado toda esta propuesta, existe un “grupito de personas” que, gracias a sus distinciones (claro, que se dan entre ellos mismos) y a su exitosa carrera científica, han formado un lobby para poder satisfacer sus intereses, todo en el nombre del desarrollo científico y tecnológico del país.

Por otro lado, debemos recordar que contamos con un Régimen de Bioseguridad compuesto por el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología del Convenio sobre la Diversidad Biológica, la Ley 27104 del año 1999, Ley de Prevención de Riesgos Derivados del Uso de la Biotecnología y, su reglamento, el Decreto Supremo Nº 108-2002-PCM. Así, en la última norma en mención, se establecieron los Órganos Sectoriales Competentes, los que estarían a cargo de las actividades relacionadas a los Organismos Vivos Modificados (OVM o transgénicos), para lo cual deberán promulgar sus respectivos reglamentos sectoriales (Vía SPDA).

Entonces, lo que tenemos ahora es el Reglamento Sectorial, que no debe ni puede ir más allá de lo dispuesto por la Ley 27104 y su Reglamento el D.S. 108-2002-PCM, donde nos quedaría una última línea de defensa:

Articulo 25°.- OVM rechazado, observado o no probado en otro país. El solicitante de alguna actividad que involucre el uso de un determinado OVM deberá incorporar, como parte de su expediente, información de toda solicitud que haya presentado en el extranjero sobre tal OVM, así como también detallar el estado de tal o tales solicitudes, especificando si se encuentran en trámite, o si han sido observadas o rechazadas.

El OSC (Organismo Sectorial Competente) tendrá un plazo de 5 días hábiles para ejecutar, en el BCH (Centro de Intercambio de Información del Protocolo de Nagoya), una búsqueda informática del OVM en cuestión, para comprobar si se ha solicitado autorización en otro país, así como verificar el estado de la misma, debiendo señalar expresamente si ha sido observado o rechazado a través del informe oficial respectivo. De comprobarse alguna de estas condiciones, la solicitud será denegada de pleno derecho y prohibida su utilización en el territorio nacional…

El informe oficial de búsqueda en el BCH, deberá indicar si el OVM para el cual se solicita autorización, ha sido probado en otro país. Solo se admitirán solicitudes de OVM que hayan sido probados en otro país.”

De esta manera, todo OVM que pretenda ser introducido en el Perú para cualquier actividad, deberá en primer lugar haber sido probado ya en otro país, y no haber sido ni observado ni rechazado, con lo cual numerosos transgénicos estarían prohibidos en el país. Pero, en un país donde el que regula es a la vez el que promueve, ya no podemos confiar en aquel artículo.

En el 2007, se hizo una denuncia de presencia de maíz transgénico en la provincia de Barranca, Lima. El estudio se hizo en un centro de investigación de la Universidad Nacional Agraria La Molina, cuando el INIA, por ser el ente regulador, lo debió haber hecho primero, pero tardó tres años en presentar su informe. El estudio llevado a cabo en la Universidad Agraria fue desprestigiado porque “la presencia de transgénicos en Barranca era tan improbable como la presencia de extraterrestres en esa zona”.

La principal diferencia entre esos dos estudios fue la toma de las muestras. Mientras que en el estudio realizado en la Universidad Agraria las muestras eran de semillas de maíz amarillo duro, las cuales fueron colectadas de centros de acopio de las cosechas, donde de cada lote se tomaron 5 muestras de 5Kg cada uno, y de los 25Kg se tomó 1Kg para analizarlo en el laboratorio. En el estudio del INIA se colectaron muestras de hojas según la siguiente disposición:

INIA

En los dos tipos de muestreo es difícil tener la confianza de haber cubierto, de manera significativa, toda el área de cultivo. Así que los resultados dependerán siempre de la prueba estadística que fue considerada al momento de diseñar el modelo de colección de muestras. Y como en todo estudio que involucra los transgénicos, los resultados dependen principalmente de la prueba estadística usada.

Se dijo que el estudio llevado a cabo en la Universidad Agraria tenía graves errores procedimentales y metodológicos. ¿Quienes lo dijeron? Los pro-transgénicos. Yo, como parte del laboratorio donde se llevó a cabo el estudio apoyé en el trabajo, y sé que todo el trabajo se hizo en base a las metodologías aplicadas en estudios previos, tal como se hace en cualquier investigación científica, cuidando cualquier tipo de contaminación de muestras, algo muy común cuando se hace trabajos con ADN que involucren la PCR.

En la Universidad nos enseñan a hacer un trabajo científico ético. Si los resultados son negativos, no podemos inventar datos para mostrarlos como positivos; por otro lado, si salen positivos, no podemos borrar datos para mostrarlos como negativos. Creo que todo investigador serio y ético piensa de esta manera. Lamentablemente, los resultados en ciertas muestras salieron positivas. ¿Por qué salieron positivas? Ese es otro tema, ya que hay muchas posibilidades, no sólo la contaminación por el polen o la siembra ilegal de transgénicos. Una posibilidad, tal vez la más probable, es que por error se sembraron semillas importadas —las que deberían estar destinadas al consumo animal— obteniéndose plantas transgénicas, ya que el maíz importado viene de Argentina (51%) y EEUU (39%), países donde buena parte del maíz es transgénico, sobre todo en EEUU.

Si el INIA no encontró transgénicos esta bien, no deja de ser válido ni su estudio ni el de la Universidad Agraria, ya que en más de dos años, ante la denuncia de la presencia de maíz transgénico del 2007, los agricultores tuvieron más cuidado en seleccionar sus semillas, y ya no sembraron las importadas que son destinadas al consumo animal. El mismo informe del INIA demostró que ciertas semillas de maíz importado tenían presencia de transgénicos. También cabe resaltar que detectar la presencia de transgénicos en un campo de cultivo, no quiere decir que todo el cultivo sea transgénico, sino algunas de las plantas que pudieron ser originadas de una semilla transgénica sembrada por accidente. Bueno, es sólo una hipótesis, pero es una explicación más probable que los “marcianos en barranca”.

Lamentablemente en esta controversia, sólo se conoce una parte de la historia.

En fin, no soy un biólogo con una larga y exitosa carrera científica, no tengo diplomas ni de Harvard ni de Johns Hopkins; pero tampoco soy un ignorante al cual pueden manipular para apoyar a los que están a favor o en contra de los transgénicos. Yo tengo una posición en base a mis escasos conocimientos sobre el tema, tal vez habrán cosas que he mencionado que no sean correctas o tal vez inexactas, pero yo si pienso que son nuestros recursos genéticos nuestra mayor riqueza, que debido al paupérrimo presupuesto destinado a Investigación y Desarrollo en mi país (~0.1% del PBI), no podemos aprovecharlo, a pesar de tener la capacidad de hacerlo.

Por eso, para no ignorar los grandes beneficios que nos daría el ingreso de semillas transgénicas al Perú, quisiera que alguien me los diga, para así entenderlos y saber porque actúan de esta manera, que de verdad me ha dejado bastante indignado.

Yo soy consciente de los grandes beneficios que tiene la biotecnología moderna, por algo he estudiado biología y me he especializado en eso, pero en ningún momento de mi formación profesional he visto los beneficios de meter transgénicos a nuestro país. La biotecnología no sólo es desarrollar semillas transgénicas, es también usar plantas y microorganismos para la remediación de suelos y aguas, el uso de bacterias para producir fármacos y drogas que hasta ahora sólo lo pueden hacer las plantas, es modificar, diseñar e insertar nuevas vías metabólicas a ciertos organismos vivos para obtener moléculas más complejas, con nuevas propiedades y características, es usar ciertos organismos para producir energía de manera sostenible, para poder aprovechar los desechos de la agricultura y la ganadería.

Y bueno, cada vez me queda más claro que, si quiero cambiar a mi país, debo ser político.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Por favor, se respetuoso con tus comentarios y críticas. Cualquier comentario ofensivo será eliminado.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...