06 octubre, 2009

Nobel para genetistas

Hace un par de días había dado a conocer los ganadores de los premios Ig Nobel (parodia de los premio Nobel). Hoy se dio a conocer el premio nobel en Medicina -aunque yo pienso que debe reformularse el nombre de premio nobel en medicina o fisiología por el premio nobel en biología, ya que casi todos los ganadores fueron biólogos con investigaciones realizadas en esta ciencia- a tres genetistas: Elizabeth H. Blackburn, Carol W. Greider y Jack W. Szostak, gracias a sus investigaciones en la telomerasa, enzima clave para retardar el envejecimiento haciendo que la célula pueda dividirse una y otra vez, sin un límite, en otras palabras, esta enzima sería la clave para la inmortalidad.

Pero la telomerasa puede ser un arma de doble filo. Así como puede mantener dividiendo la célula indefinidamente, esta también puede llegar a convertirse en una célula cancerosa. Para evitar esto, nuestras células llevan la cuenta de cuantas veces van dividiéndose –mediante el desgaste de los telómeros- y cuando llegan a un determinado número de divisiones, aproximadamente 80, mueren. La telomerasa interfiere con este proceso y casi el 90% de las células de los bebes y infantes son ricas en esta enzima. Cuando la persona es adulta, la telomerasa ya casi no está presente más que en las células cancerosas.

El tratamiento del cáncer puede enfocarse hacia este punto, diseñando drogas, o usando la terapia génica, para poder interferir con esta enzima y evitar que las células malignas se sigan dividiendo incontrolablemente. Por ejemplo, Gerón ha diseñado una hebra de ADN artificial que se atasca en la telomerasa, evitando que esta pueda regenerar los telómeros en las células cancerosas, llevándolas a la muerte. Aún este compuesto está en su fase de ensayos clínicos.

El tamaño de los telómeros también puede afectar el envejecimiento de las organismos. En ratones se demostró que los telómeros más largos aumentaban la esperanza de vida de los ratones, siempre y cuando, existan ciertas mutaciones que bloqueen el desarrollo del cáncer.

Pero, de que nos sirve vivir 250 años, si a los 70 ya no servimos para mucho?. A los 70 ya empezamos con la incontinencia, con la impotencia, con el Alzheimer, con el Parkinson, con los reumas, etc. Si bien estos males son el producto del envejecimiento y muerte de nuestras células, todo organismo cumple un ciclo de vida, que dura un determinado tiempo, yo pienso que hay mecanismos más fuertes que tratarán de restaurar este equilibrio. Podemos mejorar la tecnología de las telomerasas para poder aumentar nuestra esperanza de vida, pero, es muy probable que esto pueda activar otro mecanismo oculto, que sólo se expresa en este tipo de condiciones, la cual, tratará de llevar todo nuevamente a la normalidad.

Para mi, sería mejor que vivir 200 años, vivir 80 años, pero vivir todos esos años como si tuviéramos 25, más que la inmortalidad, prefiero una juventud extensa.

Para terminar, como es clásico del premio Nobel, este reconocimiento a estos tres genetistas se ha hecho casi 30 años después de su descubrimiento. Así que ya veo que mi premio nobel lo ganaré cuando tenga unos 50 años, para ser exactos, en octubre del 2036.

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