12 agosto, 2009

Base de datos de la gripe envuelta en un conflicto legal

Cuando será el día en que toda la información científica sea de acceso abierto para cualquier persona en el mundo?... el día en que los dueños de dicha información sea la humanidad y no unas cuantas compañías?... cuando los intereses políticos y económicos no afecten la divulgación científica?...

A que viene todo este lamento?... les cuento:

EpiFlu es una base de datos internacional que fue creada con el fin de monitorear la expansión y evolución de los virus de la gripe. Con la nueva pandemia de gripe A H1N1, esta base de datos se ha convertido en una herramienta fundamental para el análisis de las secuencias genéticas de este nuevo virus, el cual ayudará a predecir sus mutaciones y desarrollar nuevas vacunas que nos protejan, al menos por un año. Ahora, EpiFlu se encuentra en una disputa legal entre GISAID (Global Initiative on Sharing Avian Influenza Data), un grupo internacional de investigadores en gripe que comparten los datos de sus investigaciones con otros científicos en el mundo; y el SIB (Instituto Bioinformático de Suiza) que fueron contratados por GISAID para crear esta base de datos. Toda la inversión vino por parte de la CDC (US Centers for Disease Control and Prevention) y el Gobierno Suizo.

Lo que hizo el SIB fue restringir el acceso a EpiFlu a los miembros de GISAID, osea, a cientos de investigadores en el mundo que lo único que buscan es conocer más a fondo este virus para tratar contrarestar su efecto sobre la salud pública. Sólo podían hacer uso de la base de datos a través del SIB. Al otro día de ocurrido este hecho, GISAID mandó un correo a sus miembros informando su malestar por lo ocurrido y que el SIB no tenía ningún derecho a manejar EpiFlu por su propia cuenta. El SIB dijo que lo hizo porque GISAID no pagó las facturas a tiempo. Para lo que GISAID respondió que tuvo problemas con su financiamiento, pero que hicieron todo lo posible para obtener fondos adicionales para poder pagar las cuentas.

En resumen, el SIB se apoderó de EpiFlu porque GISAID no le pagó por la construcción de la base de datos y que según las leyes suizas ellos pasan, automáticamente, a ser los administradores de EpiFlu hasta que se solucione el problema.

Si bien los científicos pueden acceder a la base de datos, existe cierta incertidumbre acerca del futuro de EpiFlu, y por esta razón, científicos de Indonesia no están compartiendo sus secuencias genéticas y demás datos porque tienen miedo de que otros científicos no lo hagan, o la misma SIB los restrinja a hacerlo.

Este problema sería algo común si pasara en los países en vías de desarrollo, pero que ocurra en países sumamente desarrollados y ricos como Suiza o USA, me parece indignante. Como se pueden pelear por administrar algo que debe estar disponible para cualquier investigador en el mundo?, acaso Suiza por ser el país con mejor calidad de vida está libre de sufrir algún tipo de infección? Es más, cuanto más desarrollado está un país es más facil que un simple virus o bacteria lo llegue a matar. Esto debido a que su organismo no ha recibido germen alguno que le ha provocado algún tipo de reacción inmunológica, que lo deje protegido contra futuras infecciones, ya que su nivel de higiene y salubridad es tan alto que todo esta limpio y desinfectado..., no es como aquí, que tomamos agua cruda, comemos un cebiche en la parada, unas mollejitas en Independencia, una chicha morada en el Puente Alipio y un pan con palta en el emolientero del Ovalo Santa Anita y no nos pasa nada.

Otra cosa más, nadie es dueño de la información científica, las personas tienen derecho a estar informados de lo que pasa en el mundo, de los últimos descubrimientos científicos, etc. La mayor parte de las investigaciones se realizan gracias al financiamiento de países ricos como EEUU, Francia, Gran Bretaña, Japón, entre otros, cuyos gobiernos separan un buen porcentaje de su PBI para el desarrollo de la ciencia y tecnología. Este dinero que se da a las universidades y centros de investigación en el mundo, es dinero de cada una de las personas que el gobierno recauda a través de los impuestos. Es como decir que se ha hecho un chancha entre millones de personas para financiar una investigación. Pero, si esta investigación, finalmente, es publicada en una revista científica que te cobra $30 para poder descargar cada uno de los artículos, es una gran injusticia.

Esto es precisamente lo que hace Nature, Science, Lancet, ScienceDirect, etc. Las revistas científicas reciben cientos de artículos financiados gracias al dinero de nuestros impuestos; luego estos artículos son repartidos a reconocidos científicos y especialistas en el tema para que critiquen, corrijan, se rían, reproduzcan los resultados y, finalmente, den sus comentarios acerca de la investigación..., claro que está por demás mencionar que todo esto lo hacen por nada. Una vez que la revista científica recibe los artículos corregidos, los publica (OJO: sólo el 10% de los artículos que pasaron el Peer Review son publicados, tal como lo vimos en Nature Vs Science, los otros los devuelve para que los publiquen en PNAS o PLoS). Una vez publicados, vende cada revista a $10 o cada atículo en formato digital a $30, a menos que tengas una suscripción que cuesta unos $120 anuales (si eres estudiante). Es el negocio perfecto, ganas dinero publicando el trabajo de otros.

En el otro lado tenemos a las grandes compañías farmacéuticas que a partir de estos artículos científicos sacan novedosos productos que son vendidos en todo el mundo. Ejemplo: por ahí un investigador peruano estudia una planta que recolectó de su excursión a la selva y gracias a su estudio etnobotánico observa que esta planta es usada por los nativos como tratamiento para la malaria. Muy emocionado, le hace un estudio fitoquímico profundo, redacta sus resultados obtenidos y manda su artículo a Nature, paga unos $50 para que lo revisen pero se lo rechazan porque no lo redactó en inglés, así que lo manda a traducir a su otro amigo biólogo que terminó su inglés en CICEX (en sólo un mes, hablas inglés), y claro, lo pone como co-autor (solo por traducir) y manda su artículo al Journal of Botany y es aceptado, claro que su factor de impacto sólo es de 3.tantos, y por ahí un trabajador de la Bayer lo lee, va al Perú, se trae la planta, aisla el compuesto que el peruano no lo pudo hacer por falta de equipos y presupuesto, y vende la vacuna contra la malaria, haciéndose supermillonario de la noche a la mañana. Otro negocio perfecto.

Si todos tuviéramos acceso libre a la información científica, podríamos leer más artículos referente a temas que sean de nuestro interés, de esta manera, podríamos generar una posición crítica sobre temas en los cuales somos pasivos y sólo nos limitamos a aceptar lo que nos dicen los "mas desarrollados" o copiar las cosas que en otros países funcionan bien, pero que no sabemos si funcionarán de la misma manera aquí.

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