02 noviembre, 2008

Nuevas estrategias para detener el derretimiento de los glaciares

El derretimiento de los glaciares es un testimonio irrefutable de que la tierra se está calentando, ya sea por razones naturales, antrópicas o por ambas simultáneamente.

Los cubren con lonas

Los augurios no son buenos para los centros de esquí suizos, cuyas temporadas se han acortado. Desde hace unos años, en la región de Andermatt, Suiza, han optado por cubrir las pista de esquí con lonas especiales para evitar que se funda la nieve y garantizar que las temporadas de esquí sigan siendo exitosas. Las regiones turísticas suizas se están viendo afectadas por el cambio climático y tratan de proteger sus riquezas naturales de hielo como consecuencia del cambio climático, pero esto sólo son "paños de agua tibia". El ejemplo del glaciar Andermatt muestra que el costo de esta acción puede ser muy caro, ya que 2.300 metros de cubiertas cuestan 24.000 dólares, además de la mano de obra.

La Comisión de Glaciares de la Academia Suiza de Ciencias Naturales; según un estudio que realizó sobre sus 1.800 glaciares, informó que varios de ellos presentan pérdidas, que van de 216 a 66 metros de extensión. El glaciar Aletsch, un resto de la última glaciación que baja sinuoso por un valle profundo bajo los picos de la Bernese Oberland, muestra que este río de hielo ha retrocedido 3,38 kilómetros desde que alcanzó su longitud máxima de 23 kilómetros en 1860.

Mantas plásticas

La mayoría de los 925 glaciares de Austria ha ido retrocediendo después de décadas de calentamiento paulatino, lo que ha obligado a los investigadores y a los operadores de las estaciones de esquí a buscar soluciones originales. Aquí, en la región tirolesa del oeste de Austria, luchan para combatir el derretimiento cubriendo los lugares más vulnerables con mantas de plástico blanco o láminas de aluminio para mantener el frío adentro y el calor afuera.

En el centro de esquí a 2900 m.snm. llamado por los residentes Eisgrat “columna de hielo”, se puede ver un cartel en un muro al borde de un acantilado que señala una choza en la montaña. La flecha se encuentra a nivel de la vista de los visitantes pero la cabaña, actualmente queda a unos 30 metros por encima de las cabezas. Eso da la medida de lo que el glaciar se ha derretido desde que instalaron el cartel hace 35 años.

El proyecto de cubrir algunos glaciares pertenece a la Universidad de Innsbruck, tiene como objetivo observar las fuerzas que actúan en el derretimiento de los glaciares. Los mantos de polietileno blanco del tamaño de una cancha de fútbol sobre el trasfondo de las majestuosas cumbres que cubren parte de las pistas de esquí, obran como un termo hermético desviando el calor del sol y manteniendo el frío.

Los estudios indican que los glaciares alpinos han perdido casi una quinta parte de su área total en los últimos años.

Los residentes de mayor edad en la aldea de Neustift im Stubaital, al pie de Eisgrat, recuerdan que sus abuelos enviaban a sus sacerdotes a las montañas para pedirle a Dios que detuviera la invasión del glaciar. Ahora ruegan porque se detenga el derretimiento que amenaza los empleos de 1.200.000 tiroleses dependientes de una u otra manera del esquí en los glaciares.

Sombrillas para glaciares

Con una gigantesca “sombrilla” de lonas y toldos blancos expertos alemanes intentaron detener el derretimiento del último glaciar de Alemania, situado cerca de la cumbre del Zugspitze, informaron autoridades de la estación de esquí de Garmisch-Partenkirchen en Baviera.

La “sombrilla” está confeccionada con materiales que reflejan la luz solar y permiten refrescar la superficie de 6.000 metros cuadrados que ocupa el glaciar, impidiendo así que las cálidas lluvias estivales caigan sobre el glaciar.

Intentan evitar el retroceso con hielo seco

Eduardo Gold Aráoz, peruano, residente en Lima, ha inventado un sistema para “controlar” los glaciares y, así, evitar que sigan retrocediendo. Opina que “Los picos nevados están enfermos y hay que curarlos cuanto antes para evitar perder cerca de 40 km3 de agua en los próximos años en el país”, y agrega “Los científicos nacionales no hacen nada para ello, solo dan pautas a la población para adaptarse a la progresiva reducción de nieve en nuestra cordillera. Nunca han hablado de enfriar los nevados”.

Explicó que se debe colocar hielo seco (estado sólido del dióxido de carbono CO2) debajo de la capa de nieve para absorber el calentamiento que consume al glaciar. “Hay que abrir agujeros en diferentes partes de la montaña y depositar en ellos el CO2 y, después, taparlos con la misma nieve. Luego de 15 días se puede comenzar a ver que el deshielo es menor y que la nieve aumenta”.

El proyecto ya fue probado con buenos resultados el 15 de septiembre pasado en el nevado Chaupijanca a 4,500 m.snm, ubicado entre la Cordillera Blanca y la Cordillera Huayhuash, en el departamento de Áncash. “Gracias al apoyo del glaciólogo Benjamín Morales Arnao y a la minera Milpo, se pudo llevar una tonelada de CO2 a dicho pico y sepultarla en un pozo cavado en la pendiente, la cual fue cercada para después poder comparar el sitio con otra parte de la montaña con buenos resultados”. El inventor comentó que para enfriar un nevado se necesita aproximadamente unas 300 toneladas de hielo seco.

Sorpresa en el glaciar

El investigador de la Universidad de Massachusetts Douglas Hardy acompañado por su hijo Spencer, estudiando los hielos de Quelccaya, cerca de Cuzco, en Perú, descubrió que estas aves, la Diuca-Finches de alas blancas (Diuca speculifera), hacen sus nidos sobre el mismo glaciar. El trabajo fue publicado en el Wilson Journal of Ornithology.

Cabe destacar que el Quelccaya, ubicado en la región andina de Cuzco, en el sureste de Perú, es un tipo de glaciar inusual pues su masa de hielo no se ubica alrededor de alguno de los picos de la cordillera, sino sobre un terreno plano.

Según Lonney Thompson, geólogo especializado en glaciares, que estudia el fenómeno en Perú desde 1974 y que pertenece a la de la Universidad de Ohio, Estados Unidos, el Quelccaya, es el glaciar tropical más grande del mundo y cada año retrocede 60 metros.

Tomar conciencia

Actualmente existe suficiente información científica sobre la importancia de los glaciares y los impactos de las actividades humanas y del calentamiento global sobre ellos. Sin embargo, no existe una conciencia pública sobre su importancia.

Sabemos que miles de millones de personas dependen directa o indirectamente de estos almacenes naturales de agua dulce para beberla, utilizarla para la agricultura, la industria y la generación de energía durante partes clave del año.

El problema del cambio climático no se resuelve cubriendo con lonas, plásticos u otros elementos a los glaciares, el verdadero reto consiste en que se tomen medidas más contundentes y firmes para tratar de controlar la emisión de gases efecto invernadero que acrecientan el trastorno climático planetario.

Por: Norberto Ovando

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