05 septiembre, 2008

La clave de la evolución estaría en el "ADN basura"

Cuando nuestro amigo Charles Darwin, estando entre copas, se le escapó que el "hombre decendía del mono", toda la comunidad científica de ese entonces se sintió indignada por tal comentario. Si Charly estuviera vivo en la actualidad, tendría una cara de felicidad, una cara de... "te lo dije immmb...sil", así a lo Melcochita. Lo cierto es que más del 99% de nuestro ADN es similar al del chimpancé. Entonces, porque somos tan diferentes?

Un análisis comparativo entre el chimpancé, los macacos de la india y el hombre, sugiere que nuestra evolución podría deberse no solamente a cambios en nuestros genes, sino también, en aquellas regiones de ADN no codificante o comunmente llamado "ADN basura". Dichos cambios, han demostrado activar los genes que codifican para el desarrollo del dedo gordo en embriones de ratones (ojo: con ellos compartimos alrededor del 90% de nuestro ADN, aunque otras ratas como Fujimori y Manrique comparten el 100%).

Pero que quiere decir todo esto? Nuestro ADN tiene unos 3 billones de pares de bases y sólo unos 30000 genes (aprox), osea compartimos unos 29700 genes con los monos. Digamos cada gen tine unos 1200pb, entonces, sacando unos cálculos rápidos nos daremos cuenta que tenemos un superávit de nucleótidos, este exceso es a lo que le llaman ADN no codificante o "ADN basura". Pero, por que ese deseo de simplificar las cosas? Ese ADN, al que le llaman "basura", contiene miles de elementos reguladores de la expresión genética, que actúan como interruptores genéticos, activando o desactivando los genes. Entonces, como iba diciendo, los cambios que se dieron para dar paso a la evolución del hombre, se dan también a este nivel. Se ha demostrado que cambios en estas regiones no codificantes, afectan al desarrollo de las extremidades superiores e inferiores, la cual en algún momento de nuestra evolución nos permitieron caminar erguidos y dejar las manos libres para "hacer otras cosas".

Estas regiones de ADN no codificante, se encuentran conservadas (permanecen iguales), por ejemplo, en especies de vertebrados muy distantes entre sí, como un pollo y el hombre. Esto nos hace pensar la importancia que tienen los cambios en estas regiones en la evolución de hombre. Una serie de centros de investigación en el mundo están buscando dentro de la inmensidad del "ADN basura", elementos reguladores que pueden haber cambiado durante la evolución del hombre, con respecto a nuestros ancestros más primitivos.

Este estudio permitió identificar una secuencia que ha evolucionado rápidamente, se le ha denominado HACNS1, una secuencia altamente conservada entre las especies de vertebrados, pero que ha acumulado variaciones en 16 pb desde el punto de divergencia entre el hombre y el chimpancé hace unos 6 millones de años. Introdujeron esta secuencia HACNS1 del chimpancé, del Macaco de la India y de hombre en embriones de ratones y observaron que solo la secuencia HACNS1 del hombre activaba genes del desarrollo de las extremidades de los ratones, además esta misma secuencia tenía la capacidad de inducir el desarrollo del pulgar en las extremidades superiores y el dedo gordo en las extremidades inferiores del embrión. Con esto demostraron que cambios en esta secuencia podrían haber contribuído a las adaptaciones de las manos y los pies, dándoles una verdadera ventaja evolutiva.

Lo que aún falta determinar es si HACNS1 causa cambios en la expresión de los genes del desarrollo de las extremidades humanas o sí HACNS1 podría crear una extremidad humana si es introducido directamente en el genoma de un ratón. Los estudios siguen enfocados en encontrar más de este tipo de secuencias para un mejor entendimiento de nuestra evolución.

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