28 marzo, 2008

Se descubre un "sexto sentido" para las calorías

Muchas veces hemos escuchado hablar del "sexto sentido", la verdad ni siquiera existe un sólo sexto sentido, existen muchos, entre ellos podemos encontrar desde aquel sexto sentido de las mujeres que les dice que es mentiroso es hombre, es mentiroso; o el sexto sentido de los clarividentes que encuentran cadáveres con sólo mirar una foto u oler una media; o el sexto sentido de los gemelos idénticos, que cuando le pegan a uno, al otro le duele; o hasta el sexto sentido que adquieren los caballeros del zodiaco al elevar su cosmos; o aquellos sextos sentidos que nos permiten determinar la distancia o la presión; pero, Ivan Araujo y colegas encontraron que el cerebro puede sentir las calorías en las comidas, independientemente del mecanismo del gusto. Estos resultados fueron publicados el día de ayer en el Journal Neuron y son de gran importancia para exliplicar los mecanismos que llevan a la obesidad.

Primero modificaron genéticamente un ratón de laboratorio haciéndolo insensible al sabor dulce (sweet-blind) quitándole los receptores para este sabor. Luego vieron las diferencias en el comportamiento de los ratones en respuesta a sus preferencias por una solución azucarada (calórica) y una solución con sucralosa (no calórica). Los resultados mostraron que los ratones sweet-blind mostraron preferencia por la solución de azúcar, que era la del contenido calórico. Osea los ratones a pesar de no sentir el sabor dulce, prefirieron la sustancia que presentaba más calorías.

Luego se hizo un análisis de los cerebros, con técnicas que solo lo veríamos en documentales. Se observó que los circuitos de recompensa, en los ratones sweet-blind, fueron encendidos con la ingesta de la solución azucarada (calórica). Estos análisis demostraron que los niveles de dopamina se incrementaron en el cerebro, activando los circuitos de recompensa. Estos circuitos de recompensa producen sensaciones intensas de placer y satisfacción. Además, estudios electrofisiológicos mostraron que las neuronas de la región de recompensa de alimentos (el llamado núcleo accumbens, que también se activa con la nicotina y algunos estupefacientes), se activaron con la ingestion de calorías, independientemente del gusto. Cada sesión de alimentación (exposición a las soluciones calórica y no calórica) duró 1 hora y se observó que la preferencia por la solución azucarada se dio después de los 10 primeros minutos.

Con todos estos resultados se poidría concluir que los mecanismos que se dan en el cerebro no están codificadas exclusivamente como respuesta a los sensores relacionados con los impactos hedónicos (de placer) de los alimentos, sino que también pueden llevarse a cabo previamente por funciones aun no identificadas de detección de señales metabólicas y gastrointestinales.

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